Desde
mi más tierna infancia y al calor de la plancha de mi
madre, todavía recuerdo como disfrutaba no solo de su
inolvidable compañía sino del único entretenimiento
social de la época como era la radio, ese amigo invisible
de muchos, que nos deleitaba con nuestra consejera del alma
Doña Elena Francis o las enredadas historias de Matilde,
Perico y Periquín, España para los españoles,
Ustedes son Formidables, Lucecita… y un largo etcétera
de recuerdos radiofónicos.
Mientras la televisión en blanco y negro era todavía
inalcanzable para la gran mayoría de ciudadanos de nuestro
país, la radio se había convertido en un autentico
fenómeno social.
Fue a partir de ese tiempo, que fue produciéndose en
mí un marcado interés por el mundo de la radio.
Cuando ocurrió, lo que yo he denominado el gran cambio
de mi vida (esto fue mi conversión personal a Cristo)
comencé a relacionarme con gente vinculada al mundo de
la radio, y ellos fueron quienes me introdujeron e iniciaron
en el medio radial. Desde mis primeros pinitos en radio Transmundial
de Montecarlo, en plena dictadura franquista y siguiendo por
diferentes emisoras locales en Hospitalet, Tarrasa, Sabadell
y Barcelona hasta desembarcar en Onda Cero y posteriormente
(a la altura del año 2000) dar a luz, al proyecto radiofónico
Onda Paz Barcelona. Este ha sido resumidamente mi periplo radiofónico
que esta salpicado de muchas anécdotas y una variada
experiencia en los medios. Pero fue a principios de los noventa
(1991) donde se fraguo en mi mente, la idea de un magazine como
el Tren de la Vida, el nombre quería describir en metáfora
la vida de la gente viajando hacía cualquier parte, parando
en diversas estaciones de la vida, recorriendo paisajes diversos
y recogiendo a gentes de los más variopinto, que nos
contarán sus vivencias, sus quehaceres y sus encuentros
y desencuentros con Dios.
El Tren de la Vida pretendía contar la Vida en Clave
Diferente, cosas que otros no cuentan, sencillamente porque
desconocen ese punto ciego de la espiritualidad humana. También
quisimos elevar a categoría de importante las verdades
del evangelio, presentándolas en un formato radiofónico
y contemporáneo a fin de captar la atención de
muchos peregrinos de las ondas en busca de respuestas a sus
más profundas inquietudes espirituales.
En estos quince años hemos sido testigos de infinidad
de experiencias y momentos muy entrañables. Desde el
reencuentro de matrimonios rotos y en crisis, hasta personas
que desistieron de suicidarse, gracias a las palabras que oyeron
desde este tren que rezumaba esperanza, ánimo y fe a
raudales. Han sido centenares los que han encontrado el camino
de regreso a la casa del Padre. También son innumerables
los testimonios de hombres y mujeres de todas las condiciones
sociales y culturales que han recuperado las ganas y la fuerza
para vivir.
El Tren de la Vida es un magazine de buenas noticias y de esperanza
para todos los hombres y las mujeres que viven, trabajan, sueñan
y a veces también sufren por diferentes circunstancias
de la vida. El proyecto no esta agotado, queremos seguir siendo
los carteros del amor de Dios a través de estas cartas
sonoras de las ondas que expanden su influencia balsámica
hasta los lugares más insospechados que podamos imaginar.
Queremos que se una a nosotros en este esfuerzo mediático
para llevarlo todavía mucho más lejos y alcanzar
a miles que están en las cunetas de la vida esperando
que algún buen samaritano del alma, venga a curar sus
heridas y les devuelva la esperanza perdida.
julioperez@eltrendelavida.es |